Cuba entra al horario pico con el sistema eléctrico al límite
El Observador CUBANO
26 de enero de 2026
Cuba llegará este lunes al horario de mayor tensión del sistema eléctrico con una capacidad de generación claramente insuficiente. Según el parte más reciente de la Unión Eléctrica (UNE), en el momento de mayor demanda el país dispondrá de 1 293 megawatts (MW) para cubrir una demanda estimada de 3 250 MW, una brecha que vuelve a colocar al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en una situación crítica.
La diferencia entre lo que se necesita y lo que se puede generar será de 1 957 MW, pero el impacto real será aún mayor. La propia UNE prevé una afectación de hasta 2 027 MW, lo que equivale a que casi dos tercios del país permanecerán sin servicio eléctrico durante el pico nocturno.
El problema no se concentra únicamente en esas horas. A lo largo del día, los apagones se extienden de forma continua y desigual. En varias localidades, los cortes superan ampliamente las 20 horas diarias, sin que exista información pública sobre un calendario claro o criterios uniformes para su distribución. La decisión de qué circuitos se apagan y por cuánto tiempo queda en manos de las autoridades territoriales.
Un sistema sostenido a medias
El colapso recurrente del servicio está estrechamente ligado al estado del parque termoeléctrico. Este lunes, 9 de las 16 unidades del país permanecen fuera de servicio, ya sea por averías o por mantenimientos prolongados. Centrales clave como Mariel, Nuevitas, Felton, Renté y Carlos Manuel de Céspedes presentan múltiples unidades detenidas, lo que reduce de forma significativa la capacidad de respuesta del sistema.
Más cortes de los previstos
La evolución reciente confirma que los pronósticos oficiales suelen quedarse cortos frente a la realidad. El domingo 25 de enero, la UNE había anticipado una afectación de 1 805 MW en el horario pico, pero los apagones reales alcanzaron los 2 005 MW, dejando sin electricidad a aproximadamente el 65 % del territorio nacional en ese momento.
Con estos antecedentes, el escenario previsto para hoy no apunta a una mejora, sino a la consolidación de una crisis estructural en la que la generación no logra acompañar la demanda, y donde los apagones prolongados se han convertido en parte del funcionamiento cotidiano del país.

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